viernes, 1 de marzo de 2013

Crónica y fotos: Mariah Cuban Club y su primera fiesta del año

Llegó la semana y nos contactámos un poco más de lo usual, tal vez por que no queríamos que nada saliera mal. La noche anterior algunos nos llamámos para fijar nueva hora y lugar del encuentro, pues había surgido un cambio inesperado y no todos lo sabíamos.
El sábado fue un día simple, pero lleno de algetreo y Kitty debía pasar a recogerme. Si ella fuera hermana de Mariah le quedaría bien el cartelito no sé cual de las dos se demora más en vestir, o en ser diva. A esta tia se le ocurrió lavar y planchar dos horas antes de partir. Yo ya estába lista y Efrit 1 me llamaba cada 5 minutos lo único que puedo decir es que para un día caluroso escogí mal la ropa la blusa satín comenzaba a fundirse con mi piel y yo comenzaba a alterarme. Finalmente llego la Mariah Sister y pasámos a recoger a Efrit 1 y a BlanRosa.
Atravesámos algunas calles de la ciudad para llegar al P1 (tipo de autobús) el sol nos castigába y a ninguno nos importó, lo que más me preocupaba era la lejanía y el no saber exactamente la dirección del encuentro.
Cuando nos bajámos la primera discusión surgió porque unos querían caminar hacia una esquina y otros hacia la otra. Yo preferí escoger la esquina más cercana a nosotros y al parecer acerté ya que luego de caminar dos o tres calles llegámos al lugar in situs.
La primera sorpresa fue el recibimiento de una pared llena de mariposas doradas, esto gracias a Michel quien no dudó en hacer más de la cuenta y con un poco de tiempo Mariah estaría en igual tono, sin embargo faltó tiempo para planificar nada. Si Maraya lo viera lo adoraría.
Para cuando entrámos ya Yuyú tenía los bafles en el último decibel, y en la calle nadie reparaba en nuestra algarabía era como si no existiéramos para los vecinos. Incontábles fueron las veces que salimos a comprar algo, la mitad de la fiesta nos la pasámos diciedo que algo faltaba lo único que sé es que llegué a casa sin un tacón. Pero no importa porque valió la pena. Tuvimos un momento de intercambio de archivos, filmes, juegos y series y otro momento de baile y alboroto sobre todo cuando sonó Emotions tal vez  fue en esta parte que solté el talcón.
El mejor momento fue cuando a alguien se le ocurrió que para comer había que jugar dominó, y me levanté ya de la mesa de juego cuando sentí las miradas ponsoñosas y afilidadas como cuchillas ASTRAS, eso te hacen en Cuba cuando sabes jugar bien y no dejas ganar a los demás. Luego de eso tocó la caldosa ¿por qué no repetí más de una vez? los papás de Yuyú son excelentes en estos menesteres culinarios sin contar que sus picaditos y los budines bailaron junto a nosotros en muchas ocasiones.
La sección de fotos no duró mucho, todas las cámaras se revelaron y las instantáneas que salieron fue a duras penas. A mi cámara le dí un trastazo sin querer y las baterias salieron huyendo de mí, a Efrit 1 no le respondía el flash, a BlanRosa le propongo que bote su cachalote, y la de Yuyú sacó la cara pero tuvimos que correr para que no nos dejara detrás de las bambalinas.
La fiesta fluyó entre presentaciones, conversaciones serias y otras que no lo fueron tanto después de que te bebes hasta el agua de los jarrones, mucha risa, mucho baile, mucho intercambio, mucha comedera y mucha caminata. Nos largámos como en el cuento de Cenicienta, antes de la medianoche. Todavía me pregunto como muchos de nosotros cruzámos el murito que está entre el recibidor y la puerta de salida.
El cumpleaños de Mimi ya lo tenémos encima, la emosión continúa y los preparativos para festejarlo comienzan a cocinarse, más cuando yo insisto en que la fiesta quedó excelente y otros la catalogan de Puta Madre.

Fuente: olitasmmcr Mariah Cuban Club

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